lunes, 22 de septiembre de 2014

MOTIVAR CON LA ESCUCHA - LA ESCUCHA EMPÁTICA



  

   Sin lugar a dudas, escuchar debería convertirse en unos de los principios de nuestra vida, un hábito que nos abrirá puertas, y es que el que nos pongamos en el lugar de otro, de ver las cosas desde su perspectiva y, como dice la frase, “no juzgar a nadie hasta haber caminado un kilómetro en los zapatos del otro”, es la mejor de las virtudes.

   Por eso, vamos a tratar de ponernos en el lugar del otro y hacer eco del refrán “todo es del color del cristal con el que se mire”. No es un hábito fácil de poner en práctica, todo lo contrario, es bastante complicado. Nos pasamos más tiempo hablando que escuchando, creyendo que las cosas sólo pueden ser de la manera en la que nosotros las vemos, sin embargo, escuchar tiene más poder que hablar, es la más mimosa de las caricias que le podemos dar a nuestro interlocutor. Así, la escucha empática la podemos considerar como la mejor receta a la hora de motivar a los demás, con la que haremos sentir importante a la persona escuchada.

    Ralph Roughton nos lo describe de forma extraordinaria: “Cuando te pido que escuches y comienzas a dar consejos no haces lo que necesito. Cuando te pido que escuches y comienzas a decirme porqué no debiera sentirme como me siento, estás hiriendo mis sentimientos. Cuanto te pido que escuches y sientes que tienes que hacer algo para resolver mi problema, por extraño que parezca, me decepcionas. Escucha, todo lo que pido es que escuches, no digas ni hagas nada, sólo escúchame. Mientras tu escuchas no tengo frío...”

Los obstáculos de la escucha: 
  • oír sólo lo que nos interesa, 
  • interrupciones constantes, 
  • pensar lo que voy a contestar en lugar de escuchar,....

Podríamos establecer los siguientes niveles de escucha:
  1. Escucha empática: Escucho para tratar de comprender y darte lo que necesitas y cómo lo quieres, me estoy poniendo en tu lugar.
  2. Escucha activa: Estoy aquí, presto atención a lo que dices y te lo hago saber.
  3. Selección: sólo escucho lo que quiero, lo que me interesa a mi.
  4. Fingir: no te escucho pero finjo que lo hago.
  5. Ignorar: no te escucho.

¿Cómo demostramos a nuestro interlocutor que le estamos escuchando?:

  • Utilizando refuerzos verbales que muestren apoyo y reconocimiento del tipo: eso es, muy bien, entendido, etc...
  • Haciendo referencias a afirmaciones pasadas: como bien dijiste,...
  • Realizando un claro seguimiento verbal a través de afirmaciones o preguntas con el objetivo de aclarar o ampliar lo que nos esta transmitiendo el emisor: en relación a eso que comentas...
  • Repetir con nuestras palabras lo que nos están transmitiendo: si te he ententido bien, has querido decir que.....


    Realiza la siguiente práctica: cuando alguien esté hablando y vayas a responder, aguanta unos cuatro segundos antes de intervenir. Lo más probable es que el emisor siga hablando y por lo tanto añada más información, más datos para entender y comprender lo que nos están transmitiendo y ser más fácil "calzar esos zapatos del otro", así mismo, también nos servirá para pensar mejor lo que vamos a decir.